
Es frecuente pensar que durante el embarazo no es necesario cuidar del suelo pélvico, que es algo que ya se gestionará en el postparto, y en todo caso si se tiene un parto vaginal, ya que si es una cesárea va a ser una inversión de tiempo innecesaria. Esto que acabo de contarte es totalmente erróneo, es muy recomendable entrenar y trabajar tu suelo pélvico desde el inicio del embarazo y a continuación te explicaré como hacerlo y porque.
El suelo pélvico durante todo el embarazo va a estar trabajando, a medida que irán pasando los meses, su trabajo cada vez será mayor, eso es debido a que una de sus principales funciones es la de SOSTENER, eso significa que es el encargado de aguantar todo el peso que se encuentra en tu tronco, por lo que a medida que irá aumentando el tamaño y peso de tu bebé y barriga, cada vez va a tener más trabajo. Es por eso, que aunque el parto sea con cesárea, puede verse afectado igualmente.
En el momento del parto, si tu suelo pélvico está sano y trabaja bien, va a ser un punto crucial, ya que permitirá a tu bebé poder descender y te va a ayudar en el expulsivo.
Además, tener un suelo pélvico fuerte en el embarazo sirve como prevención de los síntomas en el postparto (momento en el que tendrás mucho menos tiempo para poder cuidarte a ti).
Otras de sus funciones son la de continencia urinaria, fecal y de gases y la función sexual, todas estas están explicadas en más profundidad aquí y aquí.
Es por todos estos motivos por el que nos va a interesar que el suelo pélvico esté fuerte en el embarazo, y aunque a veces hay señales de alarma que nos van a indicar que es esencial que lo trabajes, es recomendable que aunque no las tengas, lo entrenes igualmente.
Señales de alarma:
- Tener escapes de orina
- No poder aguantar los gases
- Dolores en las relaciones sexuales
- Molestias en antiguas cicatrices de otros embarazos
- Si antes al poner tampones / copa menstrual había dolor
- Tener un prolapso antes de quedarte embarazada
- Padecer estreñimiento
- Tener escapes de heces
- Hacer un deporte de impacto (no es una señal de alarma, pero sería muy importante prestarle atención).
Como he dicho, si tienes alguno de estos síntomas, va a ser de vital importancia que trabajes tu suelo pélvico, pero aun así si no los tuvieras, también es interesante que puedas trabajarlo.
¿Cómo puedo percibir el suelo pélvico?
Ahora voy a intentar explicarte cómo percibir tu suelo pélvico. Quiero que te concentres en tu zona perineal, e intentes hacer la acción de aguantar el pipi, ¿notas algo? ¿Hay movimiento? Si no notas nada, vamos a intentar hacer como si aguantaras un pedo, ¿notas algo? Puede ser que notes un ligero movimiento, no debe de ser una contracción de tus nalgas, de esta forma se activan los glúteos y no queremos eso, ten cuidado de que no se activen. Ahora quiero que imagines que tienes una bolita dentro de tu vagina, y tienes que intentar mantenerla dentro de esta e incluso hacerla subir en dirección al ombligo, ¿puedes hacerlo? Esa sería una contracción del suelo pélvico. Debes de tener especial cuidado al intentar contraer esta musculatura de no hacerlo al revés, como si quisieras echar la bolita hacia afuera, ¡Eso no sería correcto! Es posible que las primeras veces que lo intentes, no sientas demasiado, te propongo que lo vayas probando, con paciencia. También te recomiendo que uses un espejito para ver tu periné, en una posición en la que estés sentada cómodamente y puedas separar tus piernas para poder observar bien. Fíjate en sí cuando intentas hacer la activación de tu suelo pélvico, se cierra la entrada de la vagina y se va un poquito hacia arriba, en dirección a tu cabeza, ese es el movimiento que estamos buscando.
Una vez le hayas pillado el tranquillo, puedes intentar mantenerlo durante unos segundos, por ejemplo, puedes seguir el ritmo de tu respiración, cuando coges aire, está la musculatura relajada, y cuando lo sueltas por la boca, a la vez contraes el suelo pélvico. También puedes intentar hacer contracciones intermitentes, contraer un segundo, relajar un segundo, y así sucesivamente.
Estos son consejos muy genéricos, por lo que si intentas seguirlos y no funcionan o no notas cambios, o si tienes varias señales de alarma, te recomiendo que hagas una consulta individual con una fisioterapeuta experta en el tema.
Espero que te haya servido esta entrada y que puedas conocer mejor y cuidar tu suelo pélvico durante el embarazo, si te queda alguna duda te leo en los comentarios 😉
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