
Los síntomas digestivos o gastrointestinales durante el embarazo son muy frecuentes. Las náuseas y los vómitos afectan a más de la mitad de las personas embarazadas. El estreñimiento afecta a 1 de cada 4, mientras que 2 de cada 3 personas gestantes, padecen pirosis (ardor de estómago).
- Evita las comidas muy abundantes, intenta hacer comidas más ligeras y de cantidad suficiente pero no excesiva.
- Escucha tu apetito, come aquello que te apetezca, sobre todo si ahora hay alimentos o platos que antes te gustaban y ahora te aborrecen. Ten en cuenta que los alimentos con mucha grasa (salsas, quesos, bollería, postres lácteos, fritos, etc.) suelen tardar más tiempo en digerirse. Sí lo necesitas, disminuye los alimentos ricos en grasa.
- Se suelen tolerar mejor los alimentos fríos o templados que calientes.
- Evita alimentos que pueden ser peor tolerados como el café, el té, alimentos ricos en grasa, las especias, etc. Aunque dependerá de cada persona y de su apetito.
- Evita exponerte a olores y texturas que provoquen náuseas.
- No te fuerces a comer, es mejor comer poco y más a menudo que seguir la rutina que tenías antes del embarazo sólo por obligación.
Si los vómitos o náuseas son constantes te aconsejamos que lo hables con tu matrona, ella podrá orientarte e incluso recetarte algún antiemético (medicamento contra las náuseas y vómitos) si es necesario.
¿Qué puedes hacer en caso de ardor o pirosis?- Come alimentos en pequeñas cantidades y con frecuencia, poco a poco.
- Come a menudo, evitando comidas abundantes.
- Evita los alimentos que puedan agravar los síntomas como picantes, productos ácidos, cítricos, bebidas carbonatadas, alimentos o bebidas con cafeína y los alimentos ricos en grasa, principalmente, los fritos.
- Evita el alcohol y el tabaco.
- Cuando comas, siéntate con la espalda bien recta, para evitar la presión sobre el estómago.
- Intenta evitar la ropa ajustada que comprime la zona abdominal.
- Deja una o dos horas entre la comida e ir a la cama.
- Intenta evitar comer a altas horas de la noche.
- Levanta el cabezal de la cama unos 15-20 cm para evitar que tu digestión no toque la parte superior de tu estómago, es decir, que los fluidos estomacales estén en contacto con el esfínter esofágico.
- Come alimentos ricos en fibra como las legumbres, los cereales integrales, la fruta, la verdura, las hortalizas, etc.
- Sustituye los cereales refinados (pan blanco, pasta blanca, harinas refinadas, arroz blanco) por su opción integral.
- Aumenta el número de veces a la semana que tomas legumbres (lentejas, garbanzos, judías).
- Incluye frutos secos como snack o tentempiés.
- Come menos alimentos innecesarios y prioriza aquellos con un mayor aporte nutricional.
- Bebe más agua agua.
- Intenta hacer más actividad física como andar, nadar, yoga, etc. (siempre que no haya una contraindicación).
- Evita tomar laxantes sin indicación médica.
- Ten un buen hábito intestinal, es decir, destina el tiempo necesario y ve al baño cuando sientas la necesidad de hacerlo y no lo dejes para más tarde, aquí nuestra fisio te cuenta cómo ir correctamente al baño.
Esperamos que con estas recomendaciones tengas menos sintomatología o sea más llevadera, si aun así sigues teniendo molestias te animamos a que visites a tu comadrona.
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