
En este artículo verás cómo cuidar tu abdomen a lo largo de tu embarazo para poder recuperarte más rápidamente en el postparto.
Vamos a empezar hablando un poco sobre anatomía:
El abdomen está compuesto básicamente por 4 músculos:
- El recto abdominal (la famosa tableta de chocolate)
- El oblicuo interno
- El oblicuo externo
- El transverso del abdomen.
Los tres primeros son músculos que te permiten mover el tronco, en cambio, el transverso del abdomen actúa como faja abdominal que da estabilidad al tronco.
Durante el embarazo se producen muchos cambios en todo el cuerpo. En el caso del abdomen, este irá aumentando de volumen cada semana y, para poder crecer, los rectos abdominales van a tener que separarse hacia los lados. Eso implica que el tejido fascial que se encuentra entre ellos, la línea alba, va a ser mucho más ancha de lo normal, un cambio qué es fisiológico y no nos tiene que preocupar.
En el postparto la barriga disminuirá su volumen y los rectos volverán a acercarse, por lo que la línea alba también reducirá su anchura, aunque es probable que quede un poquito más separada que antes del embarazo cosa que es completamente normal.
Es posible que durante el postparto los rectos se queden más separados (o juntos) de lo que estaban anteriormente, y qué la línea alba no recupere la tensión que tenía antes del embarazo. En estos casos muy probablemente observarás cómo aparece un bulto en la parte media del abdomen cuando realices movimientos que impliquen una flexión de tronco (levantarte o tumbarte de la cama, realizar una flexión o “crunch” abdominal, coger a tu bebé, etc.) si esto te sucede, deberás trabajar para que el abdomen pueda ser funcional lo más rápidamente posible.
¿Cómo podemos intentar evitar que esto suceda?
Lo primero que debes saber es que no debes levantarte y tumbarte en la cama, sofá, etc. como lo hacías antes del embarazo. Es importante, y recomendable, que lo hagas de lado, ya que cuando haces el gesto de levantar tu cabeza y torso ejerces mucha presión en la zona de tu línea alba y esto puede traer problemas más adelante.
Durante los primeros meses del embarazo es muy probable que, si te levantas como de costumbre, no observes ni sientas nada fuera de lo normal, ya que tus rectos abdominales siguen estando juntos y pueden soportar ese aumento de presión.
A medida que vayan pasando los meses, o en caso de que este no sea tu primer embarazo y ya tengas diástasis abdominal de un embarazo anterior, podrás observar cómo tu abdomen se abomba hacia afuera y aparece un bulto. Esto se debe a que los rectos ya están separados y quien está conteniendo tu abdomen por la parte central es la línea alba, que es un tejido mucho más fino y con menos resistencia. Si a lo largo del embarazo la línea alba es sometida a muchos aumentos de presión va a sufrir mucho, por lo que en el postparto podría ser que costara mucho más cerrar ese espacio que hay entre los rectos, causando la conocida diástasis abdominal.
Por este motivo durante todo el embarazo te recomiendo que evites movimientos que te provoquen ese abombamiento en la parte central del abdomen. Intenta acostumbrarte ya desde un inicio, a levantarte y tumbarte de lado, así estarás haciendo prevención. Esto no implica que no puedas tener diástasis en el postparto pero disminuye la probabilidad.
Activar el músculo transverso del abdomen también te va a beneficiar, ya que como he dicho antes, este músculo es nuestra faja abdominal y nos da estabilidad.
Cuando el músculo transverso no trabaja bien, ya sea porque está débil o no lo sabemos activar, las lumbares van a tener que compensar y trabajar por él. Es uno de los motivos por los que algunas personas padecen molestias lumbares durante el embarazo. Si durante el embarazo se trabaja y se activa este músculo en los momentos en que se realizan esfuerzos, evitaremos el dolor lumbar causado por el aumento de la barriga.
Para activarlo puedes realizar el ejercicio “El abrazo al bebé” que consiste en intentar llevar el ombligo hacia dentro y hacia arriba:
- Colocar tus manos en la parte baja de tu abdomen, debajo de tu ombligo.
- Intentar llevar tu bebé hacia adentro, desde ese punto, como si lo abrazaras.
- Concéntrate en no hacerlo desde la zona costal, sino siempre desde la parte baja.
- Algunas personas tienen miedo de hacerle daño al bebé al realizar el ejercicio, no te preocupes ¡no le va a pasar nada!
- Puedes realizar unas cuantas repeticiones de este ejercicio cada día, te ayudará a reconocer este músculo y a fortalecerlo y recuerda intentar activarlo cuando realices algún esfuerzo.
Aquí termina este artículo, espero que te haya gustado y te haya parecido interesante. Si tienes dudas o preguntas te leemos en los comentarios.
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