
Así como durante el embarazo te preocupas de qué puedes comer, cuales son los mejores alimentos, cómo evitar el reflujo, la acidez o las náuseas, durante la lactancia también hay ciertas pautas que pueden ayudarte y acompañarte en esta etapa.
Primero de todo, debemos tener claro que la alimentación de una persona lactante debe basarse en una alimentación saludable. En primer lugar, para proteger la salud y en segundo lugar, para dar ejemplo.
Los requerimientos energéticos se ven un poco aumentados, es decir, el cuerpo necesita más calorías. Esto no significa que debas comer mucho más y que te debas esforzar a comer mucho, hay calorías que se obtienen de las reservas de grasa del propio cuerpo. Un buen indicador de cuántas calorías debes comer, es el apetito. Escucha tu cuerpo y sé consciente de lo que necesita.
Durante el embarazo muchas gestantes padecen estreñimiento y bien es cierto que, después del parto, muchas siguen padeciéndolo. Para combatir el estreñimiento, aumenta el consumo de alimentos ricos en fibra como la fruta, los frutos secos, las legumbres o los cereales integrales. Y siempre que no esté contraindicado en tu caso en concreto, mantener una vida activa.
Hay alimentos que pueden producir cambios en el sabor de la leche humana, ésto se ha visto que es para favorecer el paso de la lactancia a la alimentación sólida, así que habitualmente es algo positivo para tu criatura, aunque en algún caso puede que veas cierto rechazo por parte de la criatura (solo en algunos casos, se debe valorar de forma individual). Estos alimentos son los espárragos, las alcachofas, las cebollas, los rábanos y los puerros. Esto no quiere decir que vaya a haber rechazo sí o sí, si durante el embarazo ya se han consumido estos alimentos y continúas comiéndolos ahora, tu criatura puede ser que ya esté acostumbrada. Vale la pena que cada persona valore la respuesta de su bebé.
También se debe tener en cuenta que hay algunas sustancias que se pueden excretar a través de la leche materna, por eso se debe limitar o evitar su consumo. Por ejemplo: la cafeína.
No es que el café pase directamente a la leche, pero si es cierto que algo llega. Por eso, durante la lactancia, se debe moderar el consumo de cafeína y no superar los 300 mg al día. Una ingesta mayor puede provocar un estado de nerviosismo e irritabilidad en el bebé, pero pasa igual que antes, es importante que cada persona valore la respuesta de su bebé. Ten en cuenta que se considera que un café tiene unos 40mg de cafeína.
También es importante evitar el consumo de alcohol, tabaco y otras drogas (como en cualquier etapa de la vida). Su consumo puede provocar consecuencias negativas y contraproducentes en el desarrollo del bebé.
Otro factor importante durante la lactancia, es la hidratación. Durante este período, se suele ver incrementada la sensación de sed y es muy probable que aumente la ingesta de líquidos. Es importante que la bebida de preferencia sea el agua. Además, es importante consumir frutas y verduras por su contenido en agua, vitaminas, minerales y fibra. A lo largo de esta fase, es importante tener una botella de agua siempre cerca, para que cuando tengas sed puedas beber.
Un consejo que te podemos dar es que te fijes en el color de tu orina, si éste es muy oscuro, deberías beber un poquito más de agua. Además, si la ingesta hídrica es baja, es decir si tomas poca agua, puede aparecer estreñimiento.
Además, no todos los medicamentos son aptos para la lactancia, recuerda que si tienes dudas sobre si un medicamento es compatible con la lactancia o el prospecto no es claro, puedes consultarlo en: https://e-lactancia.org/ es una base de datos fiable y actualizada.
Si tienes algún consejo más para otras personas que estén lactando, te leemos en comentarios 😉
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