– POR JÚLIA MENA

Hoy te quiero contar porqué es importante observar nuestra vulva y cómo hacerlo. Pero antes de empezar te voy a explicar porque siento la necesidad de escribir este artículo.
En mi día a día, cuando estoy en consulta me encuentro con muchas mujeres que no han visto nunca su vulva, pero también encuentro algunas que la han visto pero que no les gusta nada como es y que les encantaría hacerse una labioplastia (operarse los labios internos).
Todas las vulvas son distintas, unas tienen los labios internos grandes, otras los tienen pequeños, la mayoría tienen uno más grande que el otro, etc. esto lo cuento porque la vulva que vemos en todos los dibujos, libros, porno, etc. no es la realidad de las vulvas, pero muchas personas lo desconocen, por lo que les acompleja muchísimo como es la suya.
Así que vengo a contarte que todas las vulvas son perfectas y no hay ninguna idéntica a otra y vamos a ver porque es tan importante que de vez en cuando mires tu vulva y más importante aún, verla por primera vez si no la has mirado nunca.
Imagina que te rompes el brazo y te lo inmovilizan durante más de un mes, cuando te quitan el yeso te va a costar muchísimo mover el brazo como lo hacías antes, pero tienes la ventaja de que antes ya lo sabias mover y, además puedes ver tu brazo en todo momento, por lo que vas a recuperar bastante ràpido la movilidad.
Con el suelo pélvico no tenemos tanta suerte ya que es un músculo que muchas personas no han movido conscientemente nunca, y tampoco lo han visto nunca o muy pocas veces, por lo que va a ser complicado aprender a moverlo o reeducarlo en el caso de que haya alguna disfunción. Es por este motivo por el que ver nuestra vulva y poder observar cómo se mueve nuestro suelo pélvico nos va a ayudar a prevenir o a mejorar cualquier disfunción que podamos tener. También nos ayudará a mejorar la calidad de nuestras relaciones sexuales, porqué al mirar la vulva poco a poco iremos estableciendo nuevas connexiones neuronales, por lo que connectaremos poco a poco con está parte del cuerpo (poco conocida en general) y eso nos ayudará a mejorar nuestra sensibilidad, mejorando así nuestro placer.
Bien, ya sabes porqué es importante mirarse; ahora, ¡vamos a ello!
Necesitas un espacio tranquilo, dónde puedas relajarte y sentir seguridad (por ejemplo en tu habitación).
Lo único que necesitas es un espejo, tienes que intentar ponerte de tal forma que el espejo se aguante solo en una posición en que puedas ver tu vulva.
Te propongo que te pongas en tu cama, con unos cojines detrás de la espalda para estar estar en una posición incorporada, y dejes el espejo encima de la cama, o con algún cojín que lo aguante, ya que necesitarás tus dos manos libres. También te sugiero que te pongas música relajante para hacer este momento más íntimo y bonito.
Ahora que ya lo tenemos todo listo, ¡vamos a empezar!
Lo primero que vas a encontrar serán tus labios externos, es donde encontramos pelo. Luego observaremos los labios internos, que pueden sobresalir a los externos, o quedar dentro, estos tienen muchísimas formas y pueden ser desiguales, són los encargados de proteger nuestros orificios.
Si separas tus labios internos vas a encontrar un pequeño agujero que es la uretra, el conducto que va desde la vejiga hasta el exterior, por donde realizamos la micción. A su lado hay unos pequeños orificios, las glándulas parauretrales o de Skene, que permiten la eyaculación, en muchos casos són muy difíciles de ver, ya que su tamaño es realmente pequeño.
Si desde la uretra bajamos, encontraremos la entrada de la vagina, esta es un conducto fibromuscular que va desde el exterior hasta el cuello del útero. A su lado también podemos encontrar dos agujeritos que se encargan de lubricar la vulva cuando te excitas, se conocen como glándulas de Bartolino, y al igual que las parauretrales, son difíciles de ver.
Entre la entrada de la vagina y el ano, vamos a encontrar un tabique de tejido muscular que se conoce como el centro del periné, en esta zona se entrecruzan algunos de los músculos de tu suelo pélvico.
Me gustaría que ahora manteniendo los labios internos separados, te fijes en la entrada de tu vagina y a la vez intentes hacer una contracción de tu suelo pélvico (intentar cerrar y elevar tu entrada vaginal, como si aguantarás el pis). Podrás observar cómo se cierra la entrada vaginal, te animo a que pruebes de mantener la activación durante varios segundos, luego que contraigas y relajes rápido, para ir conectando con tu suelo pélvico. Al principio puede resultar complicado, peró poco a poco irás mejorando.
Si no lo consigues y además tienes alguna disfunción de tu suelo pélvico como puede ser incontinéncia, prolapso, dolor en las relaciones sexuales, etc. Te animo a que lo consultes con una fisioterapeuta experta en el tema.
He dejado lo mejor para el final: el clítoris. Lo encontramos por encima de la uretra, puede encontrarse debajo de una capa de piel que lo protege, llamado capuchón, si lo levantas encontrarás el glande de tu clítoris. Quiero remarcar que solo has encontrado el glande del clítoris, ¡su parte externa! Digo esto porqué esté òrgano es mucho más grande de lo que creemos, su parte interna llega a envolver la vagina por delante y lateralmente.
El clítoris es un órgano dedicado únicamente a darte placer. Ahora que sabes lo grande que es te animo a que te explores y busques nuevas formas de estimularlo, descubriendo así nuevas formas de darte placer.
Espero que este artículo te haya resultado interesante y que hayas aprendido a ver tu vulva. Recuerda que con mirarla con atención y sin miedo, tocarla y darle movimiento puedes mejorar la calidad de tus relaciones sexuales y si tienes alguna disfunción leve, también podrás notar mejoras.
¡Explórate!
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