– POR PRI DOS SANTOS
Gracias a convivir con mi hijastra empecé a interesarme por la crianza y me formé para ser facilitadora de Disciplina Positiva.
La rutina me exigía tener este cuidado conmigo y con ella.
Un peinado que le hacía, una merienda que yo le preparaba, o el simple hecho de llevarla al cole cuando su padre no podía, son actos que poco a poco con el tiempo, me salieron naturalmente.
Noté algunos cambios en mis comportamientos por ejemplo cuando estaba con mis amigas, y me paraba a pensar a ver si yo había descongelado la carne para que mi hijastra pudiera cenar.
Confieso que fue un poco extraño intentar explicar a mis amigas mi condición de que, para poder estar con ellas, era necesario hacer los planes con antelación para poder organizarme. Algunas me decían: “Pero no es tu hija, no tienes la obligación de cuidarla”. Y a mi me creaba un conflicto: Tenían razón; no era mi deber cuidar o estar con ella, pero era mi decisión. Para mí no tenía sentido vivir con una criatura de 3 años de edad y no pensar en algo que yo pudiera aportar para que su llegada fuera lo más cómoda posible, no solo para ella, sino pensando en todas las personas que convivimos en casa.
Esta misma niña que convivía conmigo, me observaba, me copiaba en los mínimos detalles, noté que de alguna manera yo también era una referencia para ella. Así como una profesora, una tía, o la vecina que ella observaba cada vez que se cruzaban en el ascensor.
El rol de madrastra nos posibilita ejercer un rol distinto. Cuando decides ser madrastra no significa que quieras quitar o ocupar el lugar de la madre. Desempeñas tu rol de madrastra simplemente por empatía y por querer estar en paz contigo y con las personas que integran tu familia. Y casi siempre lo haces por amor.
Quiero mucho a mi marido y me es difícil imaginarme divorciada compartiendo la custodia de mis criaturas. Si imagino que eso suceda algún día, me genera miedos e inseguridades por no estar todo presente y perder el control de lo que hacen y reciben mis criaturas. Saber que tienen una madrastra que les respeta, cuida, y ama, para mí sería lo más bonito que nos podría ocurrir en esta situación.
Cuando alguien dice que la madrastra quiere ocupar el lugar de la madre biológica, eso claramente tiene que ver con la inseguridad que esta persona tiene en su vida. La persona que se siente segura sabe que las relaciones son únicas. Cada persona ocupa un lugar de una manera excepcional y no es intercambiable.
Tuve una madrastra que falleció cuando yo tenía 19 años, una mujer que me enseñó mucho. Fue una pérdida muy grande y muchas veces lamento no haber disfrutado más de su compañía. Mi padre tuvo mucha dificultad de asumirme como su hija, y él me cuenta que gracias a que mi madrastra le recordase que me pasara la pensión de alimentos y que me llamara para saber cómo estaba, él fué capaz de salir de su zona de confort y cumplir con algunos de sus deberes. Gracias a aquella gran mujer, él ejerció sus deberes como padre.
Un momento cumbre para mí fue la llegada de mi hermano que representó un punto de inflexión en mi vida. Fué increíble ver como mi madrastra intentaba crear conexión entre nostotres. Lidiar con mis celos hacia mi madrastra no fue fácil, pero me enseñó mucho a conocerme y entender que aquella mujer, aunque no fuera mi madre, también era una referencia materna en una de mis casas. Esto me ha aportado un momento más de autoconocimiento (entonces y ahora) para decidir cómo quiero ejercer mi rol de madrastra y buscar alternativas al que popularmente se me ha asignado.
¿Eres madrastra? ¿Cómo vives tú este rol?
¿Te has separado y tus criaturas viven ahora con una madrastra? ¿Te sientes respetada? ¿Cómo valoras a esta persona?
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Dime, ¿cómo podemos mejorarlo?



