– POR PRI DOS SANTOS
Te conviertes en madrastra, y sobre este proceso de cambio ¿quién te explica? ¿Dónde están los libros de autoayuda?
Según el artículo “Trastornos del estado de ánimo en el post parto” (García et., al 2000) durante el embarazo y el puerperio se suceden una serie de cambios bioquímicos, psicológicos y sociales que ocasionan una mayor vulnerabilidad hacia la aparición de los trastornos del estado de ánimo.
No pasamos por la fisiología del embarazo, pero lo de ser madrastra también tiene su puerperio. Ocurren una serie de cambios, no en el estado físico pero sí en el mental de la persona que ejerce este rol tan poco hablado. ¡Este es nuestro particular puerperio!
Cuando me convertí en madrastra me di cuenta de que muchas cosas de mi rutina cambiaron completamente. Te encuentras con una responsabilidad que no ha sido generada ni elegida por ti.
¡Hay una criatura en tu casa! Bueno, en algunos casos más de una.
Tu casa es ahora vuestra casa. A partir de ahora hay normas, hay horarios para dormir, hay otros compromisos. En resumen hay un gran cambio.
En este puerperio de la madrastra hay muchos sentimientos desagradables, con algunas creencias limitantes de las que nuestra sociedad es responsable.
Cuando un padre o una madre comienzan a desempeñar sus roles, los parques infantiles y los colegios les acogen, les dan la bienvenida y les ofrecen recursos para aprender y aplicar en sus hogares.
¿Y nosotras? ¿Quién nos abraza? ¿Quién nos felicita por esta nueva etapa de nuestras vidas?
Nuestra sociedad tiene, todavía, mucho que evolucionar. Cada vez más personas demostramos tener creatividad en la formación de nuestras familias. Y los estereotipos y fórmulas que dábamos por sentadas ahora son un sistema más entre muchos otros: familias biparentales con criaturas, homoparentales, ensambladas, trans, monoparentales/monomarentales , de acogida, adoptivas, etc…
Por eso tenemos este espacio: para aprender y apoyarnos. Ser madrastra es complejo, pero no tiene por qué ser complicado.
Sinceramente, ser madrastra no tiene nada que ver con engendrar una criatura ni gestarla durante nueve meses. Aquí te llega sin aviso previo: ¡Bienvenida, eres madrastra! Pero aunque los genes no sean los mismos tienes ante ti una oportunidad increíble de vivir una experiencia única.
Aunque mi hijastra no haya salido de mi vientre me ha dado la posibilidad de ver la vida de una manera diferente. De auto conocerme como nunca antes he podido.
Ser madrastra para mi es puro desarrollo personal. Hay sentimientos encontrados en esta nueva etapa, vas a conoces tus debilidades y también te sorprenderás con facetas que ni tú sabías que tenías.
Personalmente ser madrastra me enseña a comunicarme mejor, a acoger mis emociones sin juzgarlas, y sobre todo a amar. Amarme a mí misma, para ser capaz de amar a las personas que están a mi alrededor.
Si eres madrastra te doy esta bienvenida con todo mi corazón. Espero que en este espacio encuentres respuestas para las dudas que te surjan en tu camino, pero principalmente, te deseo que encuentres estas respuestas dentro de ti.
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